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Teleférico vs tren

14 de Enero, 2018 - Por El Nacional - Publicado hace 1 mes

En algunos países desarrollados, como en Estados Unidos, por ejemplo, se ha vuelto ya algo consuetudinario que el presidente realice acciones de gran trascendencia poco antes de terminar su mandato con el objetivo de dejar su nombre escrito en la historia.

As√≠, Barack Obama restableci√≥ relaciones diplom√°ticas con Cuba en el a√Īo 2015 y se convirti√≥ en el 2016 en el primer presidente norteamericano en visitar esa isla en casi cien a√Īos.

En Latinoamérica, en cambio, las obras de un presidente no se hacen al final, sino cuando empiezan a soplar vientos cálidos que anuncian elecciones y además, no son para perpetuar su nombre, sino para preparar su reelección presidencial.

En nuestro pa√≠s, casi todo el que tiene m√°s de 40 a√Īos recuerda el famoso eslogan ‚ÄúEso lo hizo Balaguer‚ÄĚ o ‚ÄúE¬ī pa¬īlante que vamo‚ÄĚ, esl√≥ganes de campa√Īa que resaltaban las obras de Joaqu√≠n Balaguer y de Leonel Fern√°ndez, y que sirvieron como plataforma a la reelecci√≥n a ambos pol√≠ticos en sus respectivos momentos.

Hoy, que el presidente Danilo Medina nos trae su teleférico en Santo Domingo como medio de transporte, demos a su gobierno el beneficio de la buena fe y también de la duda al pensar que dicha obra va exclusivamente orientada a descongestionar el tráfico en la capital.

Aun as√≠, ¬Ņcon qu√© nos quedamos? Con poca fe y con muchas dudas.

Observen que el uso de funiculares o telef√©ricos en otros pa√≠ses responde a contextos muy diferentes de los de Rep√ļblica Dominicana. Bolivia y Colombia usan funiculares como medio de transporte porque las condiciones monta√Īosas de sus ciudades hacen de estos un medio viable y pr√°ctico, pues son lugares donde hasta los autobuses tienen dif√≠cil acceso y hablar de trenes resulta casi imposible, y los funiculares de Montmartre en Francia y de Lisboa en Portugal son en realidad formas de transporte puramente tur√≠sticas.

Como siempre aparece alguien obsesionado con entender todo lo contrario de lo que se quiere decir, clarificamos la idea: no estamos en desacuerdo con la construcción del teleférico, sino que no es lo prioritario ni lo más beneficioso para el país en estos momentos.

El desarrollo de Rep√ļblica Dominicana no depende de su capital, sino de las otras zonas del pa√≠s porque somos una tierra agr√≠cola y tur√≠stica.

Con un nivel de educaci√≥n tan miserable como el que tiene la mayor√≠a de nuestra gente, querer hacer del pa√≠s ‚Äúun peque√Īo Nueva York‚ÄĚ es querer construir castillos en el aire. Eso fue algo fruto de una mente so√Īadora y pintor de sue√Īos, otrora expresidente del pa√≠s.

La Rep√ļblica Dominicana necesita desarrollar a San Crist√≥bal, San Juan y provincias aleda√Īas. La Rep√ļblica Dominicana necesita desarrollar Santiago, La Vega, Saman√°, La Romana y √°reas circundantes. La Rep√ļblica Dominicana necesita, por tanto, trenes.

S√≠, oigan bien, trenes de pasajeros que conecten el interior con Santo Domingo para que la gente no sufra los abusos constantes del aumento de pasajes en forma caprichosa por parte de los due√Īos de autobuses, problema que lleva ya m√°s de medio siglo sin resolverse; trenes de carga para que los agricultores puedan llevar sus productos r√°pidamente de un lugar a otro a un costo m√°s justo en vez de ver sus ganancias reducidas a casi nada por los altos costos de flete.

Espa√Īa es un pa√≠s lleno de todo tipo de trenes: de cercan√≠a, larga distancia, de alta velocidad (AVE) y de carga.

En Europa se puede ir de un país a otro fácilmente en tren y lo mismo en Japón, en Corea del Sur y otros países asiáticos. China y Estados Unidos son los dos países que tiene las redes de vía rápida (incluyendo autopistas y autovías) más largas del mundo. No es coincidencia, pues, que sean las primeras potencias económicas.

Mejorando las redes de transporte y de comunicación entre las ciudades, campos y la capital es como se crean las bases del desarrollo, pues se le dice adiós al aislamiento.

Desafortunadamente, nuestro pa√≠s tiene una cultura centenaria de dejarse arrastrar por falsos espejismos y de gobernantes rodeados de expertos y asesores cuyo m√©rito es estar siempre tocando los bordes sin llegar al centro. Ojal√° que m√°s tarde que temprano, bajemos del telef√©rico de los sue√Īos para subirnos al tren del desarrollo.

Fuente: El Nacional

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