ANUNCIO NUEVO DOMINGO SAVIO

ENTREVISTA JORGE M. JAUREGUI

¿CÓMO ES POR DENTRO EL TSD?

PRUEBA EXITOSA TELEFÉRICO SD

Proyecto Nuevo Domingo Savio, al borde de la perversidad política

24 de Abril, 2018 - Por elgrillo - Publicado hace 3 semanas

La nueva intervenci√≥n en el barrio Domingo Savio, como era de esperarse, ha despertado en los-as comunitarios-as el mayor hervidero de los √ļltimos a√Īos. Se trata de un barrio sumamente estudiado, en el que confluyen m√°s de 70 organizaciones territoriales de diferente √≠ndole, que han disfrutado, en menor y mayor medida, de una visi√≥n de pol√≠tica alternativa. De ah√≠ que sean m√°s susceptibles al reconocimiento de la manipulaci√≥n, el clientelismo y dem√°s subterfugios a los que nos han acostumbrado los distintos partidos de la fauna pol√≠tica proselitista.

Para entender lo sucedido, en los √ļltimos meses es importante hacer dos ejercicios. En primer lugar entender que no se trata de un barrio como un todo homog√©neo (como lo ve la ONE), sino de un territorio inteligentemente sectorizado. No es igual La Ci√©naga que Los Guandules, o arriba que abajo. Pero de esto hablaremos m√°s tarde.

El segundo elemento de suma importancia, recurriendo a un ejercicio con connotaciones m√°s acad√©micas, es abandonar la concepci√≥n normalizada de pol√≠tica como dominaci√≥n; seg√ļn Dussel, heredadas de la modernidad euroc√©ntrica (ya presente en N. Maquiavelo, Th. Hobbes, y tantos otros cl√°sicos incluyendo M. Bakunin, L. Trotski, V.I. Lenin o M. Weber -cada uno con diferencias conceptuales importantes) debido a que no permite ver las demandas de las organizaciones sociales, decididas a instaurar visiones m√°s horizontales y positivas del poder pol√≠tico (Dussel, 2006).

Siguiendo a Dussel, para hacer el ejercicio, es sustancial recuperar el concepto de potentia, el cual depende de tres categorías básicas, dinámicamente articuladas: voluntad de vivir, consenso racional y factibilidad estratégica.

La primera, voluntad de vivir, parte de ese instinto gregario del ser humano, reconocido por la antropología, que le impulsa a vivir en comunidad (Dussel, 2006). El ser humano en comunidad, al igual que todo grupo de seres vivientes, permanece amenazado en su vulnerabilidad por la muerte, por la extinción; con lo cual, plantea Dussel, debe continuamente tener una ancestral tendencia o instinto a querer permanecer en la vida o a postergar el inexorable colofón.

La voluntad de vivir se convierte en la esencia positiva, el contenido de la fuerza, como potencia que puede mover, arrastrar, pero sobre todo empu√Īar o inventar medios de sobrevivencia para satisfacer necesidades y con ello perdurar. Con esto, platea Dussel, ‚Äúen cuanto al contenido y la motivaci√≥n del poder, voluntad-de-vida de los-as miembros-as de la comunidad, o del pueblo, es ya la determinaci√≥n del poder pol√≠tico. Visto la pol√≠tica como actividad que organiza y promueve la producci√≥n, reproducci√≥n y aumento de la vida de sus miembros-as‚ÄĚ (Dussel, 2006).

Esa voluntad de vivir, ese √≠mpetu, es lo que deja pasmado a todos-as los-as allegados-as, de otros lares, a esta barriada numerosa de Domingo Savio. Poblaci√≥n amenazada constantemente por diversas vulnerabilidades, que deben ser negadas por satisfactores, entre ellos, la m√°s visible y cotidiana: la del hambre. Pues cada d√≠a -tempranito en la ma√Īana- cada familia tiene que salir a las calles a buscar la procura existencial, que pende de hilos inclementes como la fluctuaci√≥n de la econom√≠a, el clima, la capacidad de negociaci√≥n, la cercan√≠a al espacio de transacci√≥n de su fuerza de trabajo, etc.

Ahora bien, esa fuerza, todos estamos conscientes, est√° intr√≠nsecamente permeada por la capacidad de la comunidad para articular las voluntades hacia objetivos comunes, sumando org√°nicamente sus fuerzas como una ‚Äúvoluntad de vivir com√ļn‚ÄĚ, logrando mayor potencia, que es, en un resumen muy apretado, el segundo enfoque que Dussel categoriza como consenso racional.

La pr√°ctica del consenso la hemos contemplado, sin muchas disquisiciones te√≥ricas, en la organizaci√≥n, como comunidad comunicativa, ling√ľ√≠stica, que logra el predominio de la raz√≥n pr√°ctica-discursiva materializada en espacios de coordinaci√≥n. All√≠ confluyen diversas expresiones comunitarias que han generado espacios de confianza, como, plantea Dussel, ‚Äúsujetos libres, aut√≥nomos, racionales, con igual capacidad de intervenci√≥n ret√≥ricas, para que la solidez de la uni√≥n de las voluntades tenga consistencia para resistir a los ataques y crear las instituciones que le den permanencia y gobernabilidad‚ÄĚ (Dussel, 2006).

Esa ha sido la historia. El Plan Cigua, efectuado en el mismo barrio donde se está interviniendo, fue esencialmente una experiencia de participación popular, que dedicó una atención especial a las organizaciones barriales. En ese sentido CODECIGUA se constituyó en el principal espacio colectivo donde se materializó la participación en el proceso de planificación urbana. Y de igual forma, esta vía permitió que otras organizaciones, que no eran parte de CODECIGUA, y cientos de pobladores-as pudieran participar a diversos niveles y en distintos momentos.

El plan devolvi√≥ el protagonismo a la gente, pero tambi√©n ense√Ī√≥ a que la unidad ejecutora, en ocasiones, debe ajustar los ritmos (los tiempos de los pobladores, no son los tiempos del proyecto), a sortear los desacuerdos y a interpretar las inconformidades. Con ello la participaci√≥n se convirti√≥ en un par√°metro √©tico-moral de suma importancia. Se aprendi√≥, pues, que caminar sin este nuevo horizonte √©tico-moral pudiera acentuar los mismos vicios del sistema clientelar y paternalista instalados.

Ahora bien, lo que para Dussel es claro, también lo es para la comunidad. Las voluntades de los-as miembros-as unidos consensualmente no son suficientes para terminar de constituir y mantener el poder político. La comunidad debe fundar o recrear mediaciones, técnicas-instrumentales o estratégicas, que permita empíricamente ejercer la dicha voluntad de vivir desde el consenso comunitario (o popular). Es a lo que Dussel estima como tercera categoría a la que llamó factibilidad estratégica, es decir, la posibilidad de llevar a cabo con la razón instrumental y empírica los propósitos de la vida humana y su aumento histórico, dentro del sistema de legitimación que se haya desarrollado y de las organizaciones que hacen posible las otras dos categorías. Matar las mediaciones, implica matar la esencia misma de la comunidad.

Si esas tres categor√≠as (voluntad de vivir, consenso racional y factibilidad estrat√©gica) se conjugan, plantean Dussel, el espacio de confluencia se convierte en potentia del proceso en cuesti√≥n. Se permite, con ello que el poder permanezca en la gente, como una facultad o capacidad que le es inherente, en tanto √ļltima instancia de soberan√≠a, de la autoridad, de la gobernabilidad, de lo pol√≠tico.

Hoy no existe la urgencia que produjo el Plan Cigua, generado por el decreto fatalista No. 358-91, que colocó un cuasi-estado-de-sitio a las familias que moraban en el barrio, ni mucho menos la consecuente euforia emanada de su derogación, dado el pertinente decreto presidencial 443-96, ni se trata de todo el barrio, más bien de una proporción -de abajo- de menos de 15% de las familias del todo Domingo Savio, sin embargo existe una mediación de tres coordinaciones en la que participan organizaciones que vivieron la experiencia.

En este caso, el loable intento de las organizaciones por constituirse en un solo espacio de articulaci√≥n con la potencialidad de ser cuna del consenso racional, emulando experiencias anteriores, ha sido bombardeado, sin mucho esfuerzo ‚Äúsabiamente‚ÄĚ o, en el mejor de los casos, inconscientemente por URBE (expresi√≥n t√©cnica del Estado), con el despliegue de, al menos, tres acciones, hist√≥ricamente transitadas:

Instauraci√≥n de la ansiedad: se etiquet√≥ al territorio de intervenci√≥n de inadecuado y a familias que all√≠ habitan de invasoras, como punto de partida para exteriorizar en la prensa la intenci√≥n del desarraigo uniforme (masivo) a familias con condiciones diferentes, como √ļnica posibilidad de negociaci√≥n (lo coge o lo deja). Solo hay que acercarse a la zona, para verificar que las preguntas de las familias denotan la ansiedad: ¬Ņhacia d√≥nde nos llevan? ¬Ņqu√© pasar√° con mi casa? ¬Ņqu√© pasar√° con mis hijos? ¬Ņqu√© est√°n haciendo las organizaciones para protegernos? ¬Ņpor qu√© las organizaciones no nos pasan informaci√≥n?, etc.

Deslegitimaci√≥n de las organizaciones: con el m√≠nimo asomo a la diferencia con URBE, el espacio de mediaci√≥n se le tild√≥ de obstaculizador para el desarrollo e indigno representante del sentir territorial, dado que las maduras y diversas reivindicaciones de derecho barrial resultaron en inconvenientes para la soluci√≥n √ļnica, propuesta por URBE. Esto fue grito de guerra para que esta √ļltima, traspase las prerrogativas de representaci√≥n legadas por las organizaciones territoriales al espacio de coordinaci√≥n, a las juntas de vecinos y familias de la franja.

Inducción del miedo: la peor de las acciones. Expresado en la advertencia a las organizaciones y a sus representantes de que, si URBE se retira por sus insistentes oposiciones, las culpables de que a las familias no le llegue el beneficio del proyecto del Nuevo Domingo Savio serán las organizaciones y personas que se erigen como representantes legítimas de las familias que allí moran. No contentos con eso, advertían además que la misma URBE se encargarían de difundir tal afrenta. Confiando, presumiblemente, como plantea Corey Robin, que el miedo conduce voluntariamente al sujeto a la apacible tranquilidad, pero lo obliga a renunciar a las actitudes de resistencia pasiva ante disposiciones contraproducentes con sus niveles de consciencia.

Trabajar con estas variables de ansiedad, miedo y deslegitimación hacia la consecución de objetivos supra-comunitarios, podrán alcanzar la remoción esperada en términos de eficiencia, podrán obtener el apoyo de organizaciones y personas aisladas que responden a intereses desconocidos por el espacio creado, pero dejarán una estela de clientelismo, paternalismo, división y desconfianza probablemente irreversibles. En la actualidad, más de uno de los-as comunitarios-as, en conflictos frontales con sus pares, responden, sin chistar a los propósitos incuestionables y omnipotentes de URBE, bendecidos por individuos obedientes y disciplinados, extraídos desde los más pobres entre los pobres. Ahí está su perversidad.

Fuente: El Grillo

Artículo Siguiente:
Artículo Anterior:

COMISIÓN PARA LA READECUACIÓN DE LA BARQUITA Y ENTORNOS (URBE). 2012-2018 SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA